17 junio 2023

El reloj municipal


Torre del Reloj. Estepona. Fuente: Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Estepona

A lo largo de la historia, la actividad humana ha estado condicionada y determinada por la luz solar. Las jornadas comenzaban al amanecer,  tenían su punto central cuando el Sol alcanzaba su cénit y finalizaban al anochecer. Se trabajaba "de sol a sol", parando al mediodía para comer, y se descansaba por la noche; de modo que, según la época del año, los periodos de trabajo y descanso eran más o menos largos. Los tiempos eran variables. 

Hace 3.500 años, los egipcios, estudiosos de la astronomía, determinaron la duración del día, que dividieron en 24 horas, y, dado que su sistema de numeración era sexagesimal, las horas las dividieron en 60 minutos y los minutos en 60 segundos; y construyeron relojes solares para medir el tiempo gracias a las longitudes de las sombras y unas escalas relacionadas con la posición del sol. 

Con el paso de los años, los relojes solares se fueron sofisticando, siendo cada vez más precisos. 

A España, los relojes de sol llegaron con los romanos, que solían colocarlos en ciudades y caminos, y se generalizaron durante la presencia árabe, convirtiéndose a partir de la Edad Media en un elemento indispensable en cada pueblo.

En efecto, a partir de los siglos XIV y XV, los burgueses, que debían atender a horarios más precisos y complejos que el elemental determinado por el amanecer y el anochecer, impulsaron la creación de relojes mecánicos que inicialmente se colocaban en las torres de las ciudades y que permitían regular los trabajos urbanos gracias a las campanas que llevaban asociados. Con el tiempo, la instalación de relojes públicos en pueblos y ciudades se convirtió  en una necesidad y casi en una obligación. La importancia de que los pueblos contasen con un reloj público nos lo muestra D. Teo Rojo en su Historia de Estepona donde afirma que: «Para demostrar que Estepona no era digna de la residencia de un tribunal de Primera Instancia, los de Marbella expusieron varios argumentos y razones. Entre otros, se señalaba que la villa no contaba ni siquiera con un reloj que la gobernase. La fecha del informe marbellí es de uno de enero de 1846. Parecerá una nimiedad el asunto pero tenía su importancia. No solo era signo de distinción, sino una manifestación de orden y gobierno de la villa».

En Estepona hay constancia de la existencia de un reloj mecánico público desde mediados del siglo XIX.

La primera noticia que tenemos al respecto data de 1841.  El 2 de febrero se publica en el periódico de Madrid, "El Correo Nacional", la siguiente noticia que transcribiremos a continuación:

Transcripción
«Un hecho de la mayor gravedad denuncia hoy la opinion pùblica, que à ser cierto, como nadie duda, es el último escàndalo que faltaba à la època de los hombres de Setiembre. Segun se cuenta, once barcos contrabandistas acaban de alijar en las playas de Estepona un nùmero considerable de géneros de algodon, y se dice que el ayuntamiento de dicha villa consintió en ello, exigiendo cierta cantidad para la composicion del reloj de las casas consistoriales. Semejante atentado, á ser cierto como se asegura, no tiene egemplo, y revela por lo menos la clase de patriotas que hay al frente de las poblaciones. Los que todo lo hacen  por el pueblo y para el pueblo, nos dan hoy una prueba mas del amor que le tienen y de los honrosos deseos que los animan para mejorar la condicion de él y para monopolizarlo.
Un buque de la empresa de guarda-costas parece presenció el acontecimiento, y se mantuvo quieto. El resguardo de tierra en aquel punto de la misma empresa se asegura que acudio à tomar su aguinaldo, no obstante estar ya en aquel acto cesantes. Tal es la conforme historia que de pùblico se refiere por todas partes»

El 12 de febrero de 1841 se trata en el Cabildo la publicación de dicha noticia: «Habiendo visto con indesible sorpresa este Ayuntamiento Constitucional un Articulo inserto en el periodico titulado el Correo Nacional que se publica en Madrid su fecha 1º del que rige con numº 1405 en que se haja y calumnia atrozmente su buena reputación y acreditado civismo por suponerle su consentimiento al Alijo de Generos de Algodon que dise haberse realizado en las Playas de esta Villa percibiendo por ello cierta cantidad para la Composición del Reloj de estas Casas Capitulares; no pudiendo condenar al olvido, como merece, semejante impostura que propende en su fondo á desacreditar la esclarecida opinión é integridad de los patriotas que hay al frente de las Poblaciones; y que representan justamente la opinión publica como berdaderos y libres organos de ella acuerda: dar solemne mentis á la autor ó autores de tan miserable calumnia propia solamente de alguien que no hierve en sus venas sangre liberal y que abriga en su pecho por consiguiente un odio implacable (como descontento sin duda) contra la benefica forma de Gobierno que felizmente nos rige(1); puesto que nosolo este Ayuntamiento jamas ha tenido reloj en sus Salas Capitulares, ni pretendia tenerlo y macsime por medios tan bajos é inicuos como los que se suponen, sino que ocupado con constancia en el cumplimiento de los sagrados deberes de sus Cargos municipales; aun ignora absolutamente la perpetracion del alijo de que se hace referencía; por lo tanto desafía al autor del indicado Articulo por medio del presente a fin de que saliendo á palestra pueda justificar su impostura; á de que en caso contrario, como sucederá por la falsedad de su acerto recaiga sobre él el condigno castigo que las Leyes tienen reservado para los mismos: en el supuesto que no se denuncia desde ahora dicho articulo por no dar la cara quien sea su autor, y que para la publicidad que desea dar este Ayuntamiento asin hecho que lastima de un modo horroroso su decoro y recto proseder, se dirija a dicho editor esta justa y veridica manifestacion, con el obgeto de que se sirva á la posible brevedad dar cabida á la misma en su apreciable periodico, en vista á precaución á su honor nunca mancillado, en este estado el sindico 1º manifestó que no emitía su voto en este asunto el que desde luego salvaba».

Y cuatro años más tarde, en el pleno de 9 de mayo de 1845, se acuerda:

«Que se consigne en este acta que D. Agustin Lozano y D Juan Chacon y Galbez se han presentado boluntariamene á entregar tres mil reales cada uno que desde el año de mil ochocientos cuarenta y uno en que fueron Alcaldes tenian en su poder en clase de deposito de un donativo boluntario que hisieron á la Villa para adquirir un reloj de torre de los que al parecer no les habian pedido y puesta de manifiesto dicha cantidad se hiso entrega de ella en este mismo acto al presbitero D. Miguel Mosquera como tesorero de los fondos destinados al mismo obgeto de la compra del reloj quien desde luego se da por recivido de ellos y firmará este acta en su comprobacion». 

Una curiosa "casualidad" que la prensa acusase al Ayuntamiento, en 1841, de connivencia con el contrabando por haber recibido dinero para la "composición" del reloj de la Casa Consistorial y que los alcaldes entregasen en 1945 estos "donativos voluntarios", recibidos en 1941 para la compra de un reloj. 

Sabemos que el reloj se adquirió y se puso en funcionamiento poco tiempo después(2) porque en acta de 1 de agosto de 1847 consta: 

«Viose una instancia del encargado del reló publico Manuel Falcon, manifestando que teniendo que ausentarse de esta Villa no le era posible continuar en el desempeño de su cargo y que en su virtud pedia se le abonare cuanto se le adeuda, en su vista este Ayuntamiento acuerda manifestar que tan luego como haya fondos se le satisfará, nombrando para el cuidado y custodia del reló a D. Juan del Rayo quien desde el dia de hoy se encargue y asi quedo resuelto».

También se recoge, en el acta de 30 de septiembre de 1849, que D. Manuel Falcón volvió a ser el  encargado del arreglo y custodia del  reloj y que el 1 de mayo de 1850 se reunió el Cabildo para tratar, entre otros temas, el siguiente:

«Viose una instancia de D. Juan Navarro Cintrano actual encargado del reló publico en la que despues de hacer una reseña de su nombramiento, quejandose ademas de la falta de pago del sueldo que como tal relojero disfruta; hace renuncia y dimision de dicho destino suplicando le sea admitida y nombrar para su reemplazo al que antes lo desempeñaba Manuel Falcon, quien comparecido al efecto se entregó de la llave bajo la cual se conserva y custodia dicho reló con encargo y prevencion de que diese cuenta inmediatamente si en el notara alguna falta o menoscabo para ecsigir la correspondiente responsabilidad al Navarro con arrreglo á lo acordado en su nombamiento de cuya ecsación se le da conocimiento por conducto del Sr. Presidente [...]».

Por el acta capitular de 4 de abril de 1858 sabemos que el 31 de marzo renunció el encargado del reloj público, Antonio López Romanos (¿Romero?), aceptándosele dicha renuncia. El Consistorio acordó nombrar a Tomás Belgrano, vecino de la localidad, interinamente, y, al mismo tiempo, publicar la vacante, estableciendo un plazo de 30 días para que se presentasen los posibles aspirantes. Definitivamente,  el 17 de julio de 1858, se nombró a Tomás Belgrano encargado del reloj público.

De la sesión capitular de 25 de diciembre de 1858 nos conta:

« En esta sesion se presentó el Encargado del reló publico de esta Villa D. Tomas Belgrano, manifestando que la causa de que el mismo esté parado procede dela rotura de los dós tornillos del Volador y de lo sucia que está su máquina; y que para que marche en regla es preciso que se hagan nuevos dichos dos tornillos y que se limpie aquella perfectamente sin cuyos requisitos indispensables no puede ponerse al corriente para el servicio público: En su vista convencido este Ayuntamiento de la necesidad absoluta que hay de llevar á efecto la composicion del espresado relój acordó: Comisionar al encargado referido para que mande hacer los tornillos indicados y luego que obren en su poder y haya verificado su limpieza procurará componerlo perfectamente, produciendo después á este Ayuntamiento la cuenta del gasto que ocasione para cargar al Capitulo de  Imprevistos del Presupuesto municipal del corriente año, de donde se pagará inmediatamente al no haber consignado en él nada con dicho objeto y para su mayor justificacion se unirá certificado de este particular que sacará el infrascripto secretario».

Tras un largo periodo de ausencia de información por haber desaparecido las actas capitulares, nos consta que en la sesión del Consistorio de fecha 3 de septiembre de 1889 se autorizó al alcalde-presidente  a abonar las 15 pesetas gastadas en la composición del reloj público; en la de 7 de febrero de 1890, se dio cuenta de los gastos rendidos por D. Antonio Flores Montero en la composición del reloj de la villa, ascendente a la cantidad de 125 pesetas, que se cargó al capítulo de imprevistos y el 2 de agosto de ese mismo año se dio cuenta de los gastos causados en la compostura del reloj público ascendentes a la cantidad de 10 pesetas, que fueron aprobados cargándolo también al capítulo de imprevistos.

En el  Cabildo de 7 de marzo de 1891, el concejal D. Antonio Flores Montero expresó la necesidad de reponer el reloj publico de la villa por notarse en él algunos desperfectos y el Ayuntamiento lo aprobó por unanimidad, autorizando al alcalde-presidente a que «subvenga el gasto que origine tal reforma del Capítulo de Imprevisto del Presupuesto corriente, y que por el Secretario se libre certificacion de este particular para unirlo al oportuno libramiento». Y en la sesión del Ayuntamiento de 4 de julio de este mismo año: «El Sr. Presidente hizo presente á la Municipalidad ha tenido conocimiento por el encargado del reloj publico de esta villa es indispensable se pusiera a su limpieza así como á la compostura sus treinta y un ejes del áncora, del cilindro de la misma y del compás del minutero que se encuentran en malísimo estado; la Corporacion en su vista acordó unanimemente la limpieza y compostura de dicho reloj satisfaciendose el gasto que ocasione por su Presidencia del Capitulo de Imprevistos del presupuesto corriente, librandose certificacion de este acuerdo por el presente Secretario para unirlos al oportuno libramiento».

El 21 de agosto de 1897, el Ayuntamiento, «leída la cuenta que presenta el Maestro de Cerrajería Gabriel Rubio Cañada, por compostura del volante del Reloj público, importante diez pesetas, se acordó sufragarla con cargo al Capítulo de imprevistos del presupuesto corriente».

Del 27 de agosto de 1898, se recoge en acta capitular:

«Expuesto por la presidencia el proyecto que ha concebido de trasladar el Reloj Público de la localidad desde la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios al Convento de San Francisco para evitar el deterioro de este por el estado ruinoso de aquella y aprovechando la ocasión de estar reparando y restaurando el convento por un operario frances Perito en instrumento y maquinarias: con cuyo motivo y antes de impetrar la debida autorización del Ayuntamiento ha solicitado el permiso y consentimiento del Sr. Cura Parroco del convento en cuestion y requerido el operario fránces Don Eduardo Rudelin para que forme el presupuesto de gastos correspondientes que origiene el traslado y que importa un total trescientas veinticinco pesetas, con el fin de que con conocimiento completo del asunto y vista la necesidad imperiosa que és trasladar el Reloj del sitio en que se encuentra la Corporacion acuerda lo que sobre el particular estime procedente.

El Ayuntamiento en su vista considerando de necesidad y útilidad el traslado del reloj y que no existe en la localidad otro punto de altura mas aproposito para colocarlo á la vista del vecindario que el de la torre del Convento de San Francisco tanto mas cuanto en ello es conciente el Sr. Cura Párroco por unanimidad acuerda que se traslade el susodicho Reloj á la torre del expresado Convento de San Francisco por el operario francés Don Eduardo Rudelin por la asignacion presupuesta por este Señor importante 325 pesetas que le seran satisfechas terminado el traslado con cargo al capitulo de Imprevisto del Presupuesto en ejercicio colocandose el susodicho Reloj en el tercio superior de la torre y fachada principal del Convento de San Francisco por ser el punto de mejor vista y lado ó fachada del mayor núcleo de poblacion.  Que el expediente que con tal motivo se tramite se lleve certificado de este particular con todos los antecedentes para la debida formalidad y que archivado en el de este Ayuntamiento conste que la propiedad del indicado Reloj pertenece á este Municipio».

Del año siguiente tenemos dos apuntes contables relacionados con el reloj, uno de fecha 2/9/1899, por valor de 15 pts gastadas en su compostura y cargadas al capítulo de imprevistos y otro de 21/10/1899 por importe también de 15 pesetas pagadas a Antonio Flores por un volante puesto al Reloj público.

El 24 de noviembre de 1906, se nombra encargado del reloj público, interinamente, a D. Nicolás Milens Navarro, en sustitución de D. Tomás Belgrano Sanjuan, que había fallecido,  con un sueldo de 500 pts anuales y el 5 de enero de 1907 se le nombra en propiedad. Este señor también era el director de la banda de música de Estepona.

El 13 de julio de 1907 se produce el cese de D. Nicolás como encargado del reloj aunque continúa como director de la banda con un sueldo de 250 pts.  Se nombra encargado del reloj a Gabriel Rubio Cañada con el haber anual de 250 pts.  El 9 de noviembre de ese mismo año, renuncia Gabriel Rubio y es sustituido, de nuevo, por Nicolás Milens Navarro.

El siguiente apunte que tenemos sobre el reloj es del 27 de enero de 1919,  en el que la presidencia dio cuenta de haber adquirido, de D. Eduardo Jiménez Andújar, una cuerda de cáñamo para el reloj público, cuyo importe ascendía a setenta y ocho pesetas cincuenta céntimos, y que se cargó al  capítulo de imprevistos como era habitual.

El 30 de marzo de 1928, se da cuenta al Pleno de un oficio de la presidencia de la Junta Calificadora de Aspirantes comunicando la consolidación del nombramiento de encargado del reloj a D. Nicolás Milens Navarro.


El 16 de septiembre de 1.929, la Comisión Municipal Permanente acordó: «que en vista de haberse deteriorado la escalera de que servís para dar acceso al reloj de la torre y no pudiendo dar cuerda a dicho reloj, por la antedicha causa, se proceda a confeccionar una nueva escalera por ser imposible arreglar la anterior».


Y del 16 de enero de 1932, consta un pago de 50,63 pts por arreglo del reloj. 

 

Habría que ver cómo era el mecanismo del reloj cuando, por ejemplo, en el acta de 31 de mayo de 1940, la Comisión Gestora Municipal aprueba el pago de  una factura de José Calvo Caro, por importe de 254,40 pesetas, en concepto de suministro de diez mil seiscientos kilos de cuerda de cáñamo con destino al reloj público municipal. 


El 21 de septiembre de 1942 muere D. Nicolás Milens y, el día 25, el Consistorio acordó que constase en acta su sentimiento por el fallecimiento y autorizó el pago a D. Juan Chacón de 175 pesetas por una caja mortuoria para el cadáver del relojero.


El 2 de octubre de 1942, el Ayuntamiento nombró a D. José Vega Osuna como encargado del reloj público y, el 16 de ese mismo mes, concedió pensión a Dª María García González, viuda de D. Nicolás, por un importe de una 4ª parte del haber que venía disfrutando los dos últimos años. Como curiosidad, Dª María presentó, junto a la solicitud de pensión una declaración jurada «en que D. Francisco Sierra Rubio y D. Eugenio Pitalua Montes, mayores de edad y vecinos de esta localidad comprueban que el fallecido les manifestó con caracter intimo y confidencial hallarse unido en matrimonio canónico con la solicitante, y había realizado en Cortes de la Frontera, hacía muchos años, extremo que no puede justificar por medio de las oportunas certificaciones del acta de matrimonio expedidas por la Parroquia y Registro Civil por haber sido destruidos los respectivos archivos por las hordas marxistas».


Del 11 de diciembre de 1942, sabemos que hubo un pago de 456,90 pesetas a D. Pedro Ruiz de Valencia por suministro y portes de una esfera para el reloj público.


En 1943 se construyó la escalera de la torre del Grupo Escolar, pues consta en acta consistorial, de fecha 29 de enero, el pago de 250 pts a Juan de Hoyos Jiménez por suministro de un millar de ladrillos; 150 pts a Juan Méndez Jiménez por doce cargas de ladrillos pilastra; y 65 pts a Jerónimo Infantes Díaz por ladrillos para dichas obras.


El 9 de abril de ese año, el Ayuntamiento autorizó el pago de 4.065 pesetas a D. José Vega Osuna por el suministro de piezas con destino a la reparación del reloj público municipal y por los jornales invertidos en su instalación.


El 15 de septiembre de 1944, reunido el Consistorio, se leyó una carta del cura párroco, del día 6, y, con relación a su contenido, el Ayuntamiento facultó al alcalde-presidente para dar las explicaciones necesarias sobre el traslado del reloj público de la torre de la Iglesia Parroquial a la del  Grupo Escolar y aprobó que se adquiriera uno nuevo para la Torre Parroquial con cargo al presupuesto de 1945. Sin embargo, el 29 de diciembre de 1944 acordó que quedase sin efecto el acuerdo de adquirir un reloj para su instalación en la torres de la Iglesia Parroquial, y, en su lugar, que fuese trasladado a la misma el existente en el Grupo Escolar.


En el Cabildo de 24 de enero de 1945 se aprobó un pago a D. Manuel Sánchez Ariza, por importe de 651 pesetas, correspondiente a gastos relacionados con el traslado del reloj municipal del Grupo Escolar a la torre de la iglesia parroquial.

El 9 de mayo de 1945, el Consistorio aprobó que, de la distribución del superávit resultante del Presupuesto Ordinario del ejercicio anterior,  se instruyese el oportuno expediente para que, con cargo al mismo, se adquiriera un reloj público por la perturbación que su falta proporcionaba, llegándose en algunos casos a que las jornadas de trabajo se prolongasen por la falta de conciencia de algunos Patronos, entre otros males. Los gestores D. José Nadal y D. José Romero votaron en contra porque consideraban que ese dinero debía dedicarse a la construcción de viviendas protegidas, y el resto de concejales consideró que con el gasto que suponía el reloj en nada se podía aliviar la falta de vivienda.

El 16 de mayo de 1945, el alcalde D. Cándido Ortiz manifestó a la Comisión Gestora que, al encontrarse inutilizado el reloj que estaba instalado en la Iglesia de los Remedios, se carecía por tal motivo de uno que organizase y rigiese tanto la vida oficial como la industrial y comercial del pueblo y propuso la adquisición de un reloj público, para lo cual existía crédito por el superávit del año anterior. El Ayuntamiento facultó al alcalde para la compra de un reloj moderno que satisfaciese las necesidades de la localidad y que sería instalado en la Torre del edificio del Grupo Escolar Simón Fernández, autorizándole para la firma del contrato correspondiente con la fábrica más acreditada.

Fuente: Patrimonio Histórico. Ayuntamiento de Estepona
El 30 de mayo de ese mismo año se aprobó el contrato para la construcción e instalación del reloj público a favor de José Blasco Bosh, de Roquetas (Tarragona), calle de la Unión nº 11, por importe de 19.000 pesetas y el resto hasta las 35.000 ptas. para una campana de 200 kilos y otra de 478 kg, así como para los gastos de montaje.

El 27 de julio de 1945 se acordó que constase en acta haberse recibido, en condiciones de buen funcionamiento, el reloj público adquirido e instalado en la Torre del Grupo Escolar Simón Fernández; y el 14 de septiembre de ese año la Corporación Municipal acordó que en el Presupuesto Ordinario de 1946, se  elevase en 365 pesetas anuales la consignación que disfrutaba el Regidor del Reloj Público, D. José Vega Osuna.

A los tres años el reloj sufría una avería pues en el Pleno de 10 de marzo de 1948, fue aprobado pedir presupuesto para la reparación del reloj público. 

Y el 7 de noviembre de 1956, el Ayuntamiento acuerda tomar en cuenta la petición formulada por José Vega Osuna para que fuese consolidado en el cargo que venía desempeñando de regir el reloj público con la asimilación de otros servicios de mayor aptitud y responsabilidad.

No constan más acuerdos sobre el reloj público hasta el 25 de noviembre de 1976, que se propuso una gratificación por mantenimiento del mismo; el 18 de febrero de 1978, que  se pidió presupuesto para la reparación y transformación del reloj público de la ciudad y en Comisión de Gobierno se presentó una factura de "Blasco" Manufacturas de Relojes Públicos de Roquetas (Tarragona) por un valor de 21.039 pts por su reparación; y el 27 de abril de 1978 se estudia en la Comisión Municipal un presupuesto para la reforma del reloj municipal. 

El 4 de septiembre de 1981 se dio cuenta al Consistorio de la avería del reloj de la torre y se propuso facultar al Concejal Delegado de Patrimonio Artístico para que se encargase de su reparación y, en su caso, de la restauración de la torre.

Desde entonces, hasta la actualidad, el Ayuntamiento mantiene en funcionamiento el reloj municipal.

De todo lo expuesto extraemos las siguientes conclusiones:

PRIMERO.- Puede deducirse de los acuerdos municipales que, entre 1845 y 1847, se instaló un reloj en la torre de la antigua iglesia de los Remedios (la situada junto al CEIP Simón Fernández) y se mantuvo en dicho emplazamiento hasta 1898.

SEGUNDO.- En 1898(3), ante el estado de ruina de la iglesia parroquial, se acuerda trasladar el reloj a la torre del Convento (la de la actual iglesia de los Remedios). Y allí se mantendría hasta 1944. 
Autor: J. Gaitán Benítez. Fuente: Juan Andrés Gaitán Arroyo

No hemos encontrado ninguna fotografía que muestre la torre de la actual Iglesia de los Remedios con un reloj.  En las siguiente imágenes puede apreciarse mejor el soporte metálico que lo sostenía:
Fuente: Juan Andrés Gaitán Arroyo
Fuente: Juan Andrés Gaitán Arroyo.

Fuente: Juan Andrés Gaitán Arroyo.
En la siguiente fotografía, realizada por D. Francisco Arroyo, en 1954, se puede observar, además como suben una campana a la torre.
Fuente: Juan Andrés Gaitán Arroyo

TERCERO.- Hubo un periodo, desde finales del siglo XIX hasta 1945,  en el que la torre de la antigua iglesia, la actual Torre del Reloj, no tuvo reloj mecánico. Fotografías de la época dan testimonio de ello:

Fuente: Juan Ordóñez Bazán
Autor: Juan Gaytán. Fuente: Juan Andrés Gaitán Arroyo

Autor: Juan Gaytán. Fuente: Juan Andrés Gaitán Arroyo

Autor: Juan Gaytán. Fuente: Juan Andrés Gaitán Arroyo

CUARTO.- Inicialmente, en 1944, el Ayuntamiento acordó trasladar el reloj viejo, desde la torre del Convento (actual Iglesia de los Remedios) a la del Grupo Escolar, e instalar un reloj nuevo en la torre de la Iglesia. Sin embargo, el Consistorio se arrepintió e instaló, en 1945, el nuevo reloj, en la torre junto al CEIP Simón Fernández.  

 
Fuente: Patrimonio Histórico. Ayuntamiento de Estepona
Autor: Juan Gaytán. Fuente: Juan Andrés Gaitán Arroyo

QUINTO.- El padre Manuel se llevó la maquinaria del reloj viejo puesto que el Ayuntamiento le pagó el porte (651 pesetas), pero no sabemos qué hizo con ella. 

Referencias:

(1) En septiembre de 1840 se produjo la "revolución" que puso fin a la regencia de María Cristina de Borbón, madre de la futura reina Isabel II, que contaba con nueve años de edad. El general Espartero asumió el poder hasta que, en 1843, un movimiento cívico-militar, encabezado por el Partido Moderado y parte del Partido Progresista y en el que estaban integrados los generales Narváez, Serrano y O'Donnell, lo depuso).

(2) Teo Rojo afirma que el reloj público se instaló en 1845; sin embargo, por otro lado manifiesta que los marbellíes, en un informe de primero de enero de 1846, afirman que Estepona no contaba con dicho aparato.

(3) Teo Rojo afirma que el traslado tuvo lugar el 27 de agosto de 1898 y lo realizó el francés Eduardo Rudelin.

Agradecimientos:

A D. Juan Andrés Gaitán Arroyo y D. Juan Ordóñez Bazán por el asesoramiento y fotografías aportadas.

A D. Andrés Cintrano Fernández por sus apuntes sobre actas capitulares.

Nota:

Este artículo surgió por la pregunta de D. Teo Atienza sobre qué sabía yo del tema y qué podía aportarle para la efeméride del 16 de mayo de 1945, que iba a tratar en el programa de JuanMa Herrera, de la radio local.

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