El 3 de abril de 1979, tras el refrendo mayoritario del pueblo español a la Constitución de 1978, se celebraron elecciones municipales. Los españoles pudieron volver a ejercer su derecho al voto y elegir a sus representantes más cercanos, así como ser elegidos para constituir los primeros gobiernos municipales democráticos.
Han pasado más de cuarenta años y una gran parte de la población no ha conocido otro sistema para la configuración de los gobiernos municipales. Hoy en día resulta tan natural asistir cada cuatro años a depositar el voto que casi hemos olvidado que no siempre fue así y como ilustración voy a analizar lo ocurrido en 1930, un año clave en la historia de España pues supone la transición entre la dictadura del general Primo de Rivera y la proclamación de la II República, fruto precisamente de unas elecciones municipales, las celebradas el 12 de abril de 1931.
Hay que recordar que Alfonso XIII asume la corona de España, a los dieciséis años de edad, en 1902 y sus primeros veinte años de reinado se caracterizan por ser un periodo constitucional que se rompe con la dictadura que nace fruto del golpe de estado del capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, el 13 de septiembre de 1923, y que dura hasta la dimisión de éste, el 28 de enero de 1930, y su sustitución por la "dictablanda" del general Dámaso Berenguer.